¿De qué se ríe el Diablo?
Ozzy Osbourne es una gran personalidad que inclusive ha sido invitada a la Casa Blanca por su labor con los animales, cuando antes, presa de sus propios infiernos, ejercía una crueldad absoluta hacia ellos. Una muestra de como los demonios pueden vencerse y, claramente, volverse lo que siempre han sido: espectáculos y diversión.
La naturaleza o destino carente de bondad, parte de una dualidad, es algo que tarde o temprano es enfrentado por cada uno de nosotros. El mal es un valor otorgado a características que generan desgracia, a la bipolaridad que lleva nuestra propia cruz, sea cual sea. En este caso, un buen ejemplo de una de sus manifestaciones máximas hecha espectáculo, diversión y que le quita los tintes fatídicos para disfrutar de un tremendo, grande y majestuoso espectáculo, nacen a partir del oscuro señor de las tinieblas del rock… saben lo que les espera. ¿Recuerdan la historia de una paloma decapitada en el escenario, recuerdan al Sábado Oscuro, al black sabbath, a las películas en donde la violencia, el ocultismo, develan el lado oscuro de la personalidad humana bajo las órdenes de hechiceras y de nigromantes, completamente fantásticas?
Ozzy Osbourne, un verdadero showman satánico (cómo en las películas, que es más divertido hacerla de malo aunque sea ficción) ha lidiado con todo tipo de violencia y adicciones, se ha sobrepuesto y siempre ha entendido a lo maligno como a un ente naturalmente (no sobrenatural) divertido. Si tuvieran oportunidad ¿ a poco no le pondrían mensajes subliminales a sus discos(en el caso de Ozzy, ni siquiera, son explícitos)? Hata Tatiana y la Trevi lo hacen y neto que qué divertido sería. En el último de los casos se genera polémica, venden más discos, queman otros tantos y en realidad reciben cierto tipo de reconocimiento por un trabajo que tiene un proceso de expresión y sirve de desfogue para un público, gracias a sus características serias.




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