El austríaco que secuestró a su hija confiesa que tuvo 7 hijos con ella
AMSTETTEN, Austria (AFP) — El austríaco de 73 años sospechoso de mantener encerrada a su hija durante 24 años y de tener con ella siete hijos, confesó el conjunto de los hechos, anunció este lunes a AFP un portavoz de la fiscalía.
Josef Fritzl, que había reconocido poco antes haber construido un cuchitril en uno de sus sótanos y de haber recluido en su interior a su hija y a tres niños “reconoció las acusaciones de incesto, precisando que no hubo violencia”, declaró Gerhard Sedlacek, portavoz de la fiscalía de Sankt-Polten, encargada de la investigación.
“Reconoció ser el padre de los siete hijos de la mujer, uno de ellos fallecido cuando era pequeño”, agregó.
El interrogatorio a Fritzl, que comparecerá esta tarde ante el juez, se alargará varios días, según Sedlacek.
La hija, Elisabeth, de 42 años, fue violada desde los 11 años por su padre, encarcelada en el sótano con tres de sus hijos, que nunca vieron la luz del día hasta este fin de semana.
Austria amanecía este lunes conmocionada por el caso de una mujer encerrada en un sótano durante más de 20 años por su padre, de quien al parecer engendró siete hijos, menos de dos años después de otro caso sórdido de secuestro, el de la joven Natascha Kampusch.
La policía austríaca proseguía sus investigaciones este lunes en la “casa del horror” con el fin de determinar en qué condiciones Elisabeth Fritzl, de 42 años, vivió recluida durante 24 años, junto a tres de sus hijos, en un espacio angosto acondicionado por su padre en el sótano del inmueble en el que vive, en Amstetten, a unos 100 kilómetros al oeste de Viena.
Los investigadores están a la espera de los resultados de las pruebas de ADN que permitirán establecer los vínculos de parentesco de tres chicos y tres chicas, de cinco a 20 años, al parecer fruto de esta relación de incesto.
Un séptimo bebé murió un mes después de nacer por falta de cuidados y su cuerpo fue quemado, según las pesquisas.
Tres de ellos vivían con su padre y su esposa, Rosemarie, mientras que los otros tres estaban encerrados con su madre en el sótano.
La prensa austríaca criticó este lunes la “ceguera” de las autoridades que, como en el caso de Natascha Kampusch, fueron incapaces de descubrir durante todos estos años este drama calificado por el diario Osterreich del “peor crimen” en la historia de sucesos del país.
“¿Cómo ha sido posible?”, se preguntó igualmente el rotativo Die Presse, mientras que el tabloide Kronen Zeitung trataba de desentrañar la personalidad de Josef Fritzl, un apasionado pescador y apreciado compañero de ágapes entre sus amigos de la ciudad, “monstruo” en la intimidad de su sótano.
En el transcurso de los años, el sospechoso logró adoptar a tres de los hijos, haciendo creer a su esposa y a las autoridades que habían sido depositados ante la puerta de su domicilio.
Los otros tres y su hija, desaparecida en 1984, nunca tuvieron derecho a salir de su encierro.
El caso recuerda al de Natascha Kampusch, secuestrada por un desequilibrado cuando iba de camino a la escuela a la edad de 10 años en marzo de 1998. Su cautiverio, en un sótano de las afueras de Viena, duró más de ocho años, hasta el día que logró escaparse, en agosto de 2006.
Visto en AFP





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